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La letra chica de los beneficios

08 Nov 2020

Hace años que nos venimos acostumbrando como consumidores a leer la letra chica de las promociones, a cuestionarnos si son realmente promociones. Incluso muchas veces nos anticipamos y seguimos productos de nuestro interés días antes de esas fechas claves para tomar esa decisión.

Desde hace unos meses nos tenemos que preparar de la misma manera como empresarios, emprendedores, comerciantes. Sí, suena raro, comparar nuestro rol de consumidores con nuestro trabajo, pero no debemos olvidar que somos los “clientes” de los organismos.

Cuando hablo de organismos, hablo de todos ellos, desde organismos de contralor (como BCRA, CNV, Ministerios de Trabajo, etc) como aquellos que tienen la función de controlar y recaudar (AFIP, DGA, Rentas, Municipios, etc).

A raíz de la pandemia se pusieron en marcha distintas herramientas de ayuda económica y financiera, ya sea a través de subsidios directos como así también a través de financiación subsidiada (Decreto 332/20). Como título es una publicidad excelente y sin dudas claves para muchas pymes, comercios y personas que de otra manera no hubieses podido sostener la estructura, pero que pasa ahora?

El día después, quedan las consecuencias de las decisiones tomadas (no poder distribuir dividendos o tener restricciones en el mercado bursátil), muchas sin tener opción pero de igual manera con su letra chica vigente que impiden o perjudican al negocio, operatividad y recomposición.

QUE EL ARBOL NO TAPE EL BOSQUE